Los discursos parlamentarios de Práxedes Mateo-Sagasta

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1628
Legislatura: 1896-1898 (Cortes de 1896 a 1898)
Sesión: 11 de junio de 1896
Cámara: Congreso de los Diputados
Discurso / Réplica: Réplica
Número y páginas del Diario de Sesiones: 25, 578
Tema: Acta de Castuera

El Sr. SAGASTA (D. Práxedes): Pido la palabra.

El Sr. VICEPRESIDENTE (Bergamín) La tiene V. S.

El Sr. SAGASTA (D. Práxedes): ¡Pero a dónde nos conduce la intransigencia! ¡A dónde nos conduce la intolerancia! Porque después de todo, Sres. Diputados, aun cuando las minorías no estuvieran en su derecho, como evidentemente lo están, el asunto no merecía la pena de esa grande oposición de parte de la mayoría. ¿Qué ha pasado aquí? Que la Mesa creía que no debía dar lectura a la proposición y que no se podía discutir. Pero como la proposición se ha leído, si se hubiera puesto a discusión se hubiera discutido en diez minutos; mientras que así, hace una hora que la estamos discutiendo. Pues bien; ahora digo yo: si se ha leído la proposición y se ha discutido mucho más de lo que se hubiera discutido si no se hubieran puesto dificultades, ¿por qué no se vota?. Yo no veo el inconveniente porque todo se reduce a adelantar una votación, puesto que la mayoría lo mismo puede dar un voto negativo a esta proposición que al voto particular. (El Sr. Marqués de Mochales: No, porque presentaríamos una proposición que no ha lugar a deliberar.) Pues presentadla. Estáis en vuestro derecho presentando esa proposición y no os lo escatimaremos; pero no escatiméis vosotros el nuestro.

¿Queréis presentar la proposición de ha lugar a deliberar? (Varios Sres. Diputados: No, no.) Pues si la presentáis, vamos a estar discutiendo tres días.

No se pueden hacer estas cosas; son contraproducentes cuando no se está dentro del Reglamento, y, sobre todo, dadas las buenas relaciones que debe haber entre la mayoría y las minorías.

No se admite la proposición presentada porque se dice que es un voto de censura; y el Sr. Presidente dice al propio tiempo que admite un voto de censura contra la Mesa. ¿A qué caer en esas contradicciones?.

Pues yo propongo, en bien de todos y de todo, y por la paz y la armonía que deben reinar entre los partidos, sobre todo en este recinto, que se vote la proposición, que es lo único que falta, con lo cual no se hará más que adelantar cinco minutos la que ha de recaer sobre el voto particular; y esto, créanme los Sres. Diputados, créame el Gobierno, créame la Mesa, no quebranta ningún precepto reglamentario; al contrario, eso se puede hacer y se debe hacer dentro estrictamente del Reglamento que nos rige. Y si no se quebranta el Reglamento, ¿por qué se ha de oponer la mayoría a lo que la minoría quiere? En último resultado, ¿qué va a pasar porque procedamos a la votación de la proposición? Pues nada, que acabaremos y nos iremos a comer, que buena falta nos hace. (Risas)



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